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Un entrenamiento de la A a la Z
Entendemos la necesidad del participante
de manejar información completa sobre el manejo de
escenarios de riesgo. Por eso nuestros programas contemplan
tres plataformas de formación:
- Teórica:
Nuestros entrenamientos comienzan con una fase
teórica (charlas o talleres) en la cual explicamos
el problema, las variables que lo influyen y los procedimientos
para solucionarlo.
- Práctica:
Entrenamos a la persona en la ejecución del los
procedimientos explicados.
- Táctica:
Reproducimos la situación a fin de que el participante
valide lo aprendido.
Así mismo, ofrecemos un modelo de
formación articulado, producto de varios años
de experiencia y estudio sobre la forma en que se previenen
y manejan situaciones de violencia en la calle. El resultado
de estas investigaciones nos permite ofrecer dos visiones
distintas según el personal a entrenar que puede
revisar en estos enlaces (se abrirá otra ventana):
Manejamos todas las fases del conflicto
Enseñamos
al participante a reconocer y responder adecuadamente a
cada una de las fases del conflicto, a fin de que pueda
evaluar, negociar, huir o atacar en caso de ser necesario.
Porque sabemos que simples técnicas no bastan, nos
concentramos en que el particpante entienda la dinámica
de la violencia, las señales que preceden a una agresión,
los patrones de ataque y las respuestas adecuadas para lidiar
con ellos.
Conocemos la calle
Sabemos
cómo es la dinámica en la calle, los patrones
de ataque más empleados y los errores que pueden
ser fatales. Por eso diseccionamos el escenario de riesgo
y explicamos su dinámica, a fin de que el particiante
aprenda a mirar la calle de una forma distinta, desarrolle
el pensamiento táctico y la habilidad de manejar
las variables que inciden en su desenlace.
Mantenemos las cosas simples
Sabemos cómo influye la adrenalina
en situaciones de alto riesgo y cómo impide realizar
acciones complicadas. Por eso nuestros entrenamientos se
especializan en acciones de alto estrés, 100% basadas
en reacciones instintivas, destrezas motoras gruesas, fáciles
de aprender y diseñadas para hacer frente a ataques
de calle expllosivos, sorpresivos y a distancias muy cortas.
Una visión combativa de 360º
Tradicionalmente los entrenamientos combativos tienden a ser dispersos y poco vinculados entre sí: un entrenamiento en combate cuerpo a cuerpo no considera la presencia de armas de fuego en el enfrentamiento, una instrucción en armas no contempla la introducción de las manos y así sistemáticamente. El problema es que la dinámica de la calle obliga al defensor a fluir en todas.
El sistema de combate de la Escuela, llamado Tactical Close Combat (“Combate Táctico en distancias cerradas”) integra en una sola visión las cuatro destrezas combativas: uso de armas de fuego, uso de armas blancas (bastón extensible, navaja, Kubotán, spray y Stun Gun) combate sin armas y la capacidad de hablar, articuladas bajo un solo enfoque que permite desarrollar tácticas y técnicas integradas entre sí a fin de formar un defensor integral.
El repertorio técnico va más allá de una simple lista de golpes, posiciones de tiro o de guardia, al integrarse con un sistema de procedimientos llamado Manejo Táctico del Conflicto, que plantea el esquema general de pasos a seguir en escenarios violentos.
Entrenamos al participante como peleará en la calle
En la mayoría de los entrenamientos tradicionales,
el participante no sabe si es capaz de ejecutar lo aprendido
en situaciones reales hasta que no le toque lidiar con una
situación violenta. En pocas palabras, sólo
a realizado el 50% del trabajo necesario para sobrevivir
en la calle.
Nosotros llevamos el entrenamiento de nuestros participantes
a un nivel más allá de la simple instrucción
de técnicas, al plantearle distintas situaciones
que reproducen lo que podría sucederle en la calle
incluyendo toda sus variables. Esto le permite tener una
experiencia previa lo más cercana posible a la realidad.
Esta
forma de trabajar, llamada RBST (Entrenamiento Basado en
Escenarios Reales) es una metodología de enseñanza
desarrollada cuando distintos instructores
de se percataron
que la sola práctica de técnicas no bastaba
para preparar a sus alumnos a enfrentar escenarios de alto
estrés.
Inspirada
en los simulacros que realizan organismos policiales y fuerzas
armadas, esta metodología de simulaciones de escenarios
es ampliamente utilizada para colocar a los participantes
en situaciones lo más cercanas posible a la realidad,
bien sea para la defensa con o sin armas, ofreciéndole
una forma de validar su nivel técnico y desarrollar
mentalidad táctica.
El entrenamiento con escenarios reales permite al participante desarrollar mentalidad táctica, validar conocimientos y
romper la barrera de conductas típicas del miedo
(huir, paralizarse o defenderse precipitadamente), que lo
hacen incapaz de resolver situaciones de alto riesgo, independientemente
de su nivel de formación o perfil técnico.
Dentro de nuestro programa, el RBST es ampliamente utilizado
para recrear distintas situaciones y contextos que el participante
debe resolver con y sin armas basándose en cinco principios: autocontrol,
estrategia, táctica, capacidad de adaptación
y decisión. Durante la práctica, los instructores
hacen las veces de agresores portando equipo protector,
de manera de permitir al alumno hacer uso de la fuerza. |